3 Preguntas a...

XV Conversación Clínica del ICF-E. "Homosexuales en análisis"

Cristian Figueredo Braslavsky

Psicoanalista. Psicólogo. Psicólogo en la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Alicante. Responsable Asistencial de la Unidad de Desórdenes Alimentarios del Hospital Perpetuo Socorro. Responsable del Boletín Psicoanálisis 3.0 del Seminario del Instituo del Campo Freudiano de Alicante.

Pregunta de Eduard Fernández

Freud no aísla el estudio de la homosexualidad del estudio de las estructuras clínicas. Ésta última es compatible con todas ellas. Sin embargo, si bien el recorrido de este estudio pasa por distintas fases (defensa contra la castración de la mujer, actitud pasiva frente al padre, elección narcisista del objeto, !), podríamos afirmar que hay una constante en la obra de Freud ya desde los tres ensayos (1905) y que sería la de considerar la homosexualidad como perversiónn (y no como rasgo de perversión y como síntoma de defensa frente al deseo) cuando hay exclusividad de objeto y fijación libidinal en relación al goce. Pero leyendo el estudio freudiano en relación a la renegación y la forclusión, surge la pregunta de si ya en Freud lo esencial para no equiparar la homosexualidad con la perversión no es tanto la elección de objeto y su exclusividad(homosexual) como la posición adoptada respecto a la castración.

Freud realiza un amplio desarrollo en tres ensayos de una teoría sexual, sobre los factores sexuales en la causación de la neurosis de angustia y la neurastenia, para más tarde tomar las psiconeurosis a partir de las cuales amplía su investigación.

Ya antes de este ensayo se aprecia la estela de sus primeros desarrollos teóricos (manuscrito G y D) que partían de cuestiones fisiológicas y químicas dando paso a lo que luego tomaría la forma de su teoría sexual, abandonando la teoría de la seducción.

A lo largo de los escritos de Freud podemos apreciar como se instaura una separación entre lo que podemos marcar como los supuestos que denotan aquellas condiciones que establecen la perversión, en tanto un particular tipo de elección de objeto y su exclusividad por un lado y por otro, la respuesta que el sujeto conforma tras superar la identificación a la mujer, tomándose a sí mismo como objeto sexual, destacando un tipo de elección narcisista de objeto.

Queda al descubierto de esta forma, como sitúa a la homosexualidad en tanto posición que surge frente a la castración como respuesta. En este sentido hay que destacar un argumento claro que Freud nos brinda y que podemos tomar para pensar sobre lo esencial que ya estaba en su desarrollo.

En los tres ensayos indica que de ningún modo podemos decir que la meta sexual en el caso de la homosexualidad se presenta de forma exclusiva y única, dejando en claro que no estamos frente a una forma cerrada e inequívoca en si misma, y destacando que "la masturbación tan presente en estos casos, es tanto o más común que en el amor heterosexual".1 Aquí podemos apreciar como el carácter de exclusividad quedaría superado, dejando un espacio abierto a la posición del sujeto y su respuesta sintomática a la castración, que podrá tomar distintas vías según los mecanismos que se pongan en juego, siendo uno de ellos la renegación como mecanismo que ópera en la perversión, frente a lo traumático de la realidad de la carencia del falo en la madre.

1 Tres ensayos de teoría sexual (1905), AE, VII, pág. 134.

Pregunta de Andrea Freiria

Lacan, en el seminario Aun escribe “hommosexuelle” en vez de “homosexuelle”. Cuando introduce este término en el seminario, acerca el amor y el alma, precisando el equívoco (casi homofónico en francés) entre el yo amaba y el jamás. Y añade que no hay sexo en el asunto. Seguidamente, Lacan emplea el término de nuevo para situar la histeria del lado del ser, y la mujer del lado de lo que se difama. Lo emplea luego una tercera vez, en relación al amor cortés.

Estamos en una clase en la que Lacan introduce las fórmulas de la sexuación. La cuestión es cómo trata de encajar el amor en este asunto. Y, particularmente, el amor en tanto podría apuntar a una salida de la solución fálica. Del lado de la posición femenina encontramos una doble vertiente: la forma de amar de la histeria, y una dirección de amor que apunta a la condición femenina.

Bajo esta perspectiva, ¿A cuál de estas dos lógicas apunta lo “hommosexuelle”? ¿Puede explicarlo?

Intentaré explicar desde mi lectura entonces, como lo "hommosexuelle" nos posiciona del lado de la forma de almar en la histeria.

Si partimos de la referencia del seminario Aún, donde se plantean las fórmulas de la sexuacion y en donde Lacan precisa fundamentalmente la diferencia entre el goce fálico y el Otro goce, como propiamente femenino, debemos tomar que la histeria, siguiendo el hilo del desarrollo que viene haciendo Lacan, se ubica del lado masculino.

Hay que tener en cuenta las dos posibilidades que quedan bien establecidas a partir de la fórmulas, en donde el sujeto quedará posicionado en tanto masculino o femenino.

La posición masculina es aquella de la que se sirve la histérica en la vertiente del saber que la sostiene. Cuando Lacan escribe Hommosexuelle con dos "m" lo que destaca es la posición del lado hommo, hombre, macho, quedando bajo la lógica del goce fálico, con la particular adaptación que hace la histérica del lado de la privación.

El "hacer de hombre" en la histérica tiene como función el poder establecerse en ese lugar de Otredad, que de alguna forma es un andamiaje que se toma como una manera de responder a lo imposible del goce femenino.

El consentimiento por parte de la histérica a ocupar el lugar de no-todo objeto que causa el deseo, podemos decir que es un movimiento de significantización de la falta, que posibilita la orientación del partenaire. A través de la demanda de castración de éste, como signo de amor, es que pretende instituirse y ser aquel objeto agalmático que sostenga el deseo y el amor.

Así es como tenemos una primera retirada de la histérica en la dirección de ubicarse y encarnar un objeto fálico como parte del juego de seducción, que no sólo debe tender a institutirse en su vertiente imaginaria.

El almar en la histeria se establece como respuesta a la falta de relación entre los sexos, quedándose atrapada en lo imposible que deja por fuera la localización de ese Goce Otro y la posibilidad de hacer con ese vacío más allá de la identificación al objeto que causa. "Mientras el alma alme al alma no hay sexo en el asunto".

El amor, va más allá y se formula y aventura como una salida, como una solución, estableciéndose un punto de vacío que puede acoger así el deseo del Otro, abriéndose una vía por fuera del sometimiento a un goce sin límite, sin almarre.

Pregunta de Laura Canedo

Jacques-Alain Miller, en una de nuestras Conversaciones Clínicas, al hablar de los modelos de relación, enumera en primer término el narcisista (a-a’), señalando esta elección de objeto no sólo en casos de homosexualidad. ¿En qué medida la elección de objeto narcisista es determinante en la homosexualidad? ¿Cómo pensarlo?

Miller, J.-A., “Problemas de pareja, cinco modelos”, en La pareja y el amor, ed. Paidós, 2003, p. 18.

Freud nos plantea la elección de objeto narcisista en la homosexualidad como un punto fundamental para explicar esta posición sexuada. La primer herida narcisistica podemos ubicarla en tanto que la madre se dirige a otros, mostrando así que desea por fuera del niño, quedando excluido en la posición de todo que la completa. A partir de esta primer herida es que surge el hacerse amar por el otro en la búsqueda de reconquistar el amor, cumpliendo ciertas exigencias que devienen del ideal del yo. Así observamos la primacía del eje imaginario, en donde queda establecido como la forma de restituir esa herida será pues a partir del otro.

En el caso del homosexual y siguiendo a Freud, el sujeto se establece como su propio objeto sexual. Es decir que toman a un otro para amarse a través de este otro como se aman a sí mismos. Esto es lo que Freud denomina elección narcisista de objeto. El yo se modela sobre la imagen del objeto de amor que es envestido sexualmente. En la homosexualidad la imagen representa lo que la madre desea, así es que al amar esa imagen, el homosexual se toma a sí mismo como objeto sexual.

Hasta aquí podemos pensar y a modo de síntesis, el planteo de Freud bajo la perspectiva de la elección narcisista de objeto, a lo que habría que añadir a forma de tamiz, lo introducido por Lacan a la lectura de la homosexualidad. Para ello tomamos las fórmulas de la sexuacion en donde el homosexual no queda al margen de las posiciones que se establecen bajo el binomio masculino/femenino. Es así que se introduce el goce como un punto en donde el sujeto establece una respuesta sintomática a la no relación sexual, como una invención, que se sustenta en un tipo particular de elección de objeto que se establece como causa de deseo.

Tomando así las vertientes que abordan al modo particular de goce que se anuda al deseo en tanto causa, pienso que la elección narcisista de objeto se establece parte indivisible y fundante de un determinante que hace nudo en la elección sintomática de la homosexualidad: objeto sexual-deseo-goce.

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